1970

Una década "sobre ruedas"
En 1970 se amplia el parque con nuevas terrazas donde se abren el circuito Indianápolis de Karts y también, años más tarde, el restaurante La Miranda. Otras atracciones irían apareciendo sucesivamente, como los Caballitos, la Casa de Cristal, la Tralla, Mini-Autopista o el Scalextric. A fin de paliar el problema del aparcamiento, en 1978 se construye un aparcamiento con capacidad para 500 coches. Finalmente, en 1979 se adapta el Tramvia Blau nº 4 como tienda de recuerdos en la entrada principal y aparece la primera mascota, una simpática bruja llamada "Pirula".


1980

Innovación permanente
Esta década se caracteriza por una modernización de las instalaciones y cambios constantes, y se incorpora al parque gran cantidad de atracciones, como un Supertobogán y su remonte Trans-Móvil, Cine 180, la Noria (Panorámic), Súper Barca-Choque, Tibi-Trenes Camas Elásticas, Billagolf, Setidabo, Nave Cósmica, Twister, Moto Schoppers, etc.; así como emocionantes espectáculos acrobáticos, la creación del Museo de Autómatas o una gran exposición de serpientes venenosas. Por otra parte, a partir de 1986 el parque se valla y se pasa a cobrar entrada, hasta entonces gratuita, a la espera de una gran reforma que llegará a partir de 1988 con la compra del parque por parte del empresario Javier de la Rosa, quien más adelante creará el holding Grand Tibidabo. Al año siguiente se emprende una reforma integral, con la eliminación de algunas atracciones y la incorporación de otras nuevas. Así pues, abría en 1989 un nuevo Tibidabo con el sobrenombre de "La Montaña Mágica" y con el Diábolo, el Piratta, el Carrusel de dos plantas o el Aladino, como diversiones estrella del recinto. 


1990

100 años provocando sonrisas
El parque también mejora los servicios de restauración y sigue aumentando el número de atracciones: el Tibidabo Express, Alaska, el Castillo Misterioso, Aeromágic, Barkitos, Hurakan, la Mina de Oro, etc.; espectáculos como el Marionetarium o el Pasaje del Terror (actual Krüeger Hotel); o fiestas anuales como "Un Verano sin Barreras", "La canción de Paz", etc.; así como dos nuevas mascotas: Tibi y Dabo. A pesar de todo, a finales de los noventa la empresa sufre una larga crisis, tanto de gestión como económica, que hace peligrar su existencia y provoca incluso el cierre del parque durante algunos períodos del año. La situación se va haciendo insostenible hasta producirse la quiebra de la sociedad en 1999, año en que paradójicamente se celebra el centenario de la fundación del parque. 

 
 
 
Tibidabo
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