1940

El resurgimiento del Parque
Durante los años de posguerra se restablece la "S.A. El Tibidabo", con la familia Andreu al frente, que dedicará sus esfuerzos a ampliar la superficie del parque, a arreglar sus jardines y a crear nuevas atracciones. Durante esos años se reforman el Gran Café Restaurante Tibidabo y el Hotel Coll, que se convierte en "La Masia". En 1947 se empiezan a celebrar las verbenas de verano con un gran éxito, y en 1948 se abre el laberinto de cipreses, la primera atracción después de la Guerra Civil.


1950

La época dorada del Parque
En 1951 se inaugura el Teatro Infantil, un escenario de vida efímera pero que fue considerado uno de los mejores de Europa, y prosigue la expansión y ajardinamiento de la parte baja. El parque vivirá una época dorada, con mejoras importantes como la reforma integral del viejo funicular en 1958. A esta década corresponde, también, la creación de numerosas atracciones como el Teleférico, las Ollas Volantes, el Tren Miniatura (réplica del primer ferrocarril Barcelona-Mataró), los coches eléctricos, la Casa de las Sorpresas, el Castillo Encantado, etc., sin olvidar la creación en 1959 de los gigantes del Tibidabo: Doña Atalaya y Don Avión.


1960

El "Paraíso de los niños"
El parque acentúa su carácter familiar y se conoce con el sobrenombre del "Paraíso de los niños". Los numerosos intentos de contar con unas montañas rusas se harían realidad en 1961, y en las explanadas del parque aparecen nuevas atracciones como la Rueda Panorámica, Autos de Choque, Platillos de Combate, el Girasol, el Juego de Café, etc. Entretanto, los espacios interiores también ven aumentar su oferta con atracciones de recorrido como Tontilandia Express, el Palacio de la Luz, con sus espejos cómicos, o el Tibicar.

 
 
 
Tibidabo
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